Qué es la crononutrición y quién debe tenerla en cuenta

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Artículo publicado en Soycomocomo.es

¿De dónde viene?

Surge en 1986 de las manos de un doctor llamado Alain Delabos, bajo la filosofía de alimentarse siguiendo nuestro reloj biológico y la idea de que no se asimilan de la misma manera los alimentos consumidos en una hora o en otra.
Actualmente se acompaña esta teoría con el estudio del morfotipo de cada persona. Según el morfotipo de cada persona se dice que almacena la grasa de una manera determinada. Recuerda un poco la teoría del cuerpo en forma de manzana o pera, ¿verdad?

El dr. Chauchard, que comercializa actualmente un método casi idéntico, llamado cronogenonutrición, habla de la misma filosofía pero añadiendo el proceso de depuración, la teoría del índice glucémico y la del grupo sanguíneo.

¿En qué se basa la crononutrición? ¿Tiene algún fundamento?

La teoría del método explica que nuestro reloj interno recibe la influencia de factores externos como la luz y las estaciones. El ciclo de producción de melatonina va relacionado con el contacto de los rayos ultravioletas que estimulan las células oculares. Cuando empieza a oscurecer comienza a producirse la melatonina, y tiene su punto más álgido sobre las 3 de la mañana, cuando empieza a disminuir y cae en picado a partir de las 7 de la mañana.(Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la secreción de melatonina también disminuye gradualmente con la edad)
También se explica que la melatonina influye en el metabolismo de diferentes hormonas como el colesterol. La síntesis de colesterol tiene su punto máximo en las dos horas posteriores a la salida del sol. De este modo, la crononutrición sugiere que en el desayuno haya grasas y que vayan acompañadas de hidratos de carbono de absorción lenta, para evitar la activación de la secreción de insulina. Bloquea la acción de la HMG-CoA reductasa sobre el colesterol, y evita las estimulaciones de los azúcares rápidos.

Los estudios en que se basa el dr. Chauchard dicen que el cuerpo, durante el día, secreta insulina y cortisol aproximadamente cada 4 horas, y que por este motivo habría que hacer las comidas cada 4 horas. Al mediodía habría que aportar también bastante energía. Sobre todo proteínas (carne) que sacian y facilitan la síntesis de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina. Habría que acompañarlas de verduras y almidones para equilibrar el ácido-base del cuerpo.
Por la tarde se debería dar dulce, porque es cuando hay más resistencia relativa a la insulina.
Y por la noche hacer una cena ligera.
Os suena a el famoso dicho “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un pobre”, ¿verdad?.
Francisco García Olmedo, del Departamento de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Madrid, declaraba en una entrevista que las leyes de termodinámica se hacen igual sea la hora que sea, de noche o de día. Cuando hablamos de quema de grasas y calorías, parece que cada profesional diga algo diferente. ¿Qué pensáis vosotros, de la teoría?

¿A quién le iría bien?

Volviendo al método de la crononutrición y tal como se define en la página web oficial de este término, es un “nuevo” método de adelgazamiento, una dieta.
La French Agency for Food, Environmental and Occupational Health & Safety integró este método o dieta en 2010 dentro de su estudio de las peores 15 dietas, porque promueve las grasas, las proteínas e incluye poca fruta y verdura.
Esta dieta permite, de alguna manera, consumir los alimentos que tanto deseamos pero en los momentos adecuados. Si no lo hacemos así, los guardaríamos en forma de grasa.

Sería lógico decir que se tienen que comer los nutrientes más energéticos en las horas en las que el cuerpo tiene más actividad, ¿no? Porque lo quemaremos. Pero el cuerpo no va así. No quemas justamente el croissant que acabas de comerte si justo después vas a correr.
Además, no podemos comer los alimentos más energéticos si estamos en medio de una carrera o justo antes de empezar, porque nuestro sistema digestivo no lo permitiría. Podemos recuperar la energía gastada después u horas más tarde.
¿Una merienda dulce? Dile a alguien que quiere hacer dieta que puede comer dulce por la tarde y todo el chocolate que quiera. Casi todo el mundo que tiene ansiedad por el dulce la tiene por la tarde (falta regular la glucemia). ¡Es como decirle a un francés que puede tomar carne roja cada día y perder peso. ¡Buen reclamo!

¿Recomendaciones partiendo de esta dieta?

Todos podemos tomar algo dulce por la tarde, siempre que sea de calidad, y dentro de las calorías que necesitamos.
De grasas podemos tomar a lo largo de todo el día si lo hacemos en la cantidad que necesitamos y sobre todo si son de la mejor calidad.
Es la energía lo que deberíamos controlar por la noche, a menos que la tengamos que recuperar por lo que os comentaba de la práctica de ejercicio intenso.
Las cenas ligeras son una recomendación para todos. Sobre todo si no practicamos mucho deporte y hemos dado suficientes nutrientes a lo largo del día. Además, necesitamos que nuestro hígado e intestinos no tengan mucho trabajo durante la noche para poder descansar mejor. Si cenamos mucho, muy crudo, grasiento o denso, estaremos toda la noche con una digestión larga y nos podemos levantar por la mañana cansados, hinchados, con gases o con mal genio.

Fuentes de información:

  1. Ritmos biológicos: la ciencia de la cronobiología. Arendt J. JR Physicians Lond.
  2. las influencias sociales sobre los ritmos circadianos de mamíferos: animales y estudios en humanos. Mistlberger RE, Skene DJ.
  3. “Hora de la comida” para el cerebro: una Cuestión de relojes. J Physiol.
  4. Fase circadiana en adultos de edades contrastantes. Kripke DF y Marler MR.
  5. Luz y ritmos biológicos. J Intern Med.
  6. Efectos circadianos de luz más brillante que la luna. Evans JA, Gorman MR.
  7. La melatonina como cronobiótico. Arendt J & Skene DJ.
  8. Efectos de la temperatura sobre el arrastre, el cambio de fase y amplitud de los relojes circadianos y sus bases moleculares. Rensing L & Ruoff P.
  9. cronobiología en 1975. Halberg F.
  10. Bilan lipidique: Interet de la crononutrición. Rapin JR y Delabos A.

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