Los platos preferidos de la sociedad (re)convertidos en saludables

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Artículo publicado en SOY COMO COMO/ ETS EL QUE MENGES.

¿Cuáles son los platos típicos más famosos del mundo? Si nos ponemos a pensar, analizamos los miles de menús y cartas que hemos leído a lo largo de nuestra vida y echamos un vistazo a las principales ciudades del mundo, siempre encontraremos el pollo con patatas, el plato de macarrones, los canalones o la lasaña, la pizza, la hamburguesa con queso…

¿Y en España, qué comemos?

En este país nos gusta salir con la familia o los amigos a una terraza, una cafetería, un restaurante, beber una cerveza, un vinito, tomar un café con leche o una bebida de cola y picar algo como aceitunas, chips, bravas, frutos secos; merendar o desayunar de pastelería; comer churros el domingo; comer un bocadillo, una pizza, una hamburguesa, un poco de sushi el viernes por la noche; salir de restaurante el sábado por la noche (y pedir de postre un brownie, un coulant o un pastel de queso) e ir de barbacoa el domingo.

Somos humanos, nos gusta reunirnos para comer en un entorno cercano y festivo. Esta es una de las causas que hacen que para mucha gente “a dieta” sea tan difícil seguirla, porque si lo hacen creen que se quedarán sin vida social.

¿Y en casa?

Somos muy tradicionales y básicos. Tenemos 5 o 6 recetas en la cabeza, muchas de ellas generadas gracias a nuestros padres y abuelos, y nos cuesta mucho salir de lo que hacemos en nuestra cocina.

Tortilla de patatas, gazpacho, paella, sopa, pan con tomate y embutido, cocidos… Según el estudio ENPE de 2015, las verduras que nos gustan más son las judías verdes, la lechuga y el tomate, y de las frutas, las manzanas y las naranjas. Así pues, tenemos estos alimentos en las estanterías durante todo el año y cada vez tienen menos sabor y calidad.

La ternera es la carne preferida, y la merluza el pescado que más gusta, aunque seguimos comiendo más carne que pescado a lo largo de la semana.

En cuanto a los cereales, el arroz blanco y la pasta (blanca, claro) son los básicos. En la consulta, cuando decimos quinua, trigo sarraceno, bulgur, mijo, oamaranto, mucha gente no introducida en el mundo más “saludable” o eco, no tiene ni idea de qué son, cómo son ni cómo se cocinan.

Cada vez hay más personas interesadas en comer mejor y cada vez se da más a conocer la importancia que tiene una buena alimentación para nuestra salud. Pero, aun así, solo el 15% de la población general lee las etiquetas cuando va a comprar.

¿Cuáles son los platos más elegidos por los niños?

Los que les ponemos y los que encontramos en los menús infantiles. Trabajando a lo largo de los años con niños, tanto en la consulta como en talleres, te das cuenta que los padres somos muy básicos con respecto a la alimentación de nuestros hijos. Los platos preferidos de los niños son los macarrones/espaguetis a la boloñesa −formado por pasta blanca, sofrito de cebolla y tomate (que suele ser envasado y con azúcar) y carne picada (que suele ser de cerdo)−; albóndigas (carne picada de ternera con la misma mezcla de salsa de tomate, quizás con un poco de ajo y perejil, pimiento rojo y hasta leche); arroz a la cubana (con huevo frito); carne rebozada con patatas… ¿Y de postre? flan o natillas.

Un cóctel de hidratos, carne, lácteos, aditivos y calorías. Los mejores nutrientes para cargar hígado, intestinos y páncreas, entre otros. Si lo sumamos un tipo de vida en que caminamos menos de una hora al día y no hacemos nada de actividad física, luego no nos podemos quejar de tener sobrepeso,malas digestiones, reacciones cutáneas, migrañas, alteraciones hormonales, déficit de concentración, ansiedad, depresión o falta de energía.

¿Cómo podemos rebajar las calorías, las grasas y los tóxicos y aumentar los nutrientes de manera fácil?

Empecemos por favor por dedicarnos más tiempo a nosotros y a la familia. Más tiempo a leer las etiquetas, a leer artículos, a ver documentales, a comprar en lugares diferentes, a preguntar, a ir al dietista, buscar restaurantes más saludables, a cocinar y preparar platos, organizar menús.

Más tiempo invertido en nuestra salud es más tiempo que podrás dedicar a disfrutar y encontrarte mejor. Y es una pequeña batalla ganada contra el bombardeo constante que recibimos de la publicidad de la TV y los supermercados.

Hacemos todos los pasos poco a poco y con paciencia:

  • Sustituir toda la pasta y el arroz blancos por integrales. Mirar en la etiqueta que no sea harina + salvado de trigo: debe ser harina integral, y nada más.
  • Elegir un pan de calidad, de horno artesano, ecológico a ser posible, con una harina de espelta o kamut o sin gluten (pero sin leche ni azúcar).
  • Darnos cuenta de la gran cantidad de alimentos que consumimos que tienen trigo (y lactosa, y soja, y azúcar…) y variar los cereales: hacer paella de quinua, pizza de calabacín o coliflor, crep de trigo sarraceno, galletas de avena , barritas de amaranto o de sésamo, cerveza de arroz,…
  • No comer en el sofá y, si queremos picar, unas buenas aceitunas serán mejor que unas chips, y si realmente queremos comer algunas, dar un paso más allá y que sean de verduras o de algas, caseras o ecológicas.
  • Menos frutos secos hipersalados o fritos y más naturales.
  • Menos sal convencional y más gomasio, especias como la cúrcuma y el jengibre y hierbas aromáticas.
  • Buscar alternativas a la carne:
  • Hamburguesas vegetales.
  • Albóndigas de seitán.
  • Pollo sí, pero ecológico y con patatas y verduras (alcachofa, escalivada) al horno.
  • Rebozar con harina de garbanzo, de trigo sarraceno, de arroz, semillas molidas…
  • Sustituir la mantequilla por ghee o aguacate maduro untado en pan.
  • Hacer cremas de chocolate caseras con cacao puro, extracto de vainilla, almendras o avellanas, aceite de coco, dátiles o aguacate.
  • Hacer macarrones integrales con salsa de tomate casera, con más verduras a parte de la cebolla y utilizar seitán de espelta, soja texturizada o un poco de carne picada ecológica.
  • Hacer musaka vegana y bechamel de coliflor o de setas con bebida vegetal o caldo de verduras.
  • Hacer cantidades máximas de 60 g en crudo aproximadamente siempre que comamos hidratos.
  • Encontrar recetas de postres sin leche y sin azúcar en todas partes, y sí, están también muy buenas.
  • Hacer natillas “saludables” preparando un pudin de chía con leche vegetal y plátano y almendras trituradas. Añadir vainilla o cacao puro y dejar macerar la chía.
  • Gelatinas? de agar-agar.
  • En la barbacoa, más calçots y verdura y menos carne roja.
  • Pedir más tés, aguas con gas que venden en botellas de vidrio, cafés solos sin leche y frutas de postre.
  • Más verduras a las lentejas y menos chorizo.
  • Más chirivía y boniato en forma de patatas fritas y menos patatas fritas.
  • Más cremas de verduras caseras sin leche ni queso y menos comida preparada.
  • Escoger LA COMIDA de la semana que vayamos a hacer fuera de casa y la comida que comeremos un poco diferente en casa, pero probar siempre los lugares y las recetas más saludables. Pedir a los niños y a las parejas que nos ayuden con esta actividad.

Las abuelas tenían mucha razón cuando decían aquello de “hasta que no lo pruebes muchas veces y cocinado con cariño no sabrás si te gusta.

* Encontraréis muchos alimentos saludables y ecológicos de la casa Int-salim / Eco-salim

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