¿Cuál es la sal de la vida?

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Artículo publicado en SOY COMO COMO/ ETS EL QUE MENGES.

Cuando nos diagnostican hipertensión nos eliminan la sal de manera radical… hasta nos aconsejan comer pan sin sal! ¿Hay que ser tan drásticos? ¿Es tan mala la sal? ¿Sal sí o sal no?

La sal es necesaria

Vayamos por partes. La sal es cloruro sódicoy la fuente principal de sodio en nuestra dieta es la sal común. El sodio es un mineral con un papel esencial a la hora de repartir el agua por las células del cuerpo y de generar la transmisión nerviosa hacia al cerebro así como la relajación muscular.

Una falta de sodio provoca náuseas, vómitos, rampas, alteraciones visuales y dolor de cabeza. Los alimentos salados nos ayudan a compensar los dulces y a remontar las bajadas de tensión. La apetencia por alimentos salados, por otro lado, podría indicar una falta de minerales. La sal, por lo tanto, es imprescindible, pero solo en cantidades pequeñas.

El principal problema es que nos pasamos con la cantidad

¿Cuántas veces ponéis sal en la cocina? ¿Y a los platos? La OMS recomienda 5 g de sal diarios; o sea, 1 cucharadita de café, Empezad a contar y veréis como os habréis pasado. Si además, a esto le sumamos la sal que contienen los alimentos y que ni nos damos cuenta, es lógico que el total sea el doble de sal de lo que se recomienda…

¿Sal escondida?

Solo el 20% de la que comemos, proviene de la sal de sobremesa; es decir, el 80% está en los alimentos. Por lo tanto, es incluso más adecuado fijarnos en la sal que contiene lo que compramos, con especial cuidado con alimentos precocinados, congelados conservas, embutidos y carnes preparadas, fumados, aceitunas, quesos, aperitivos, snacks, caldos, sopas y cremas preparadas, frutos secos salados, galletas, cereales de desayuno, tostadas, palitos, cuscurros, salsas y bollería.

Evitándolos reduciremos las posibilidades de hipertensión, retención de líquidos, varices, mal funcionamiento renal, trastornos gástricos, problemas óseos, insuficiencia cardíaca, infartos e ictus, y aumentaremos la esperanza de vida.

El siguiente problema es que ingerimos sal de mala calidad

La sal que utilizamos habitualmente y que encontramos en todas partes es la sal refinada. Ésta ha sufrido un proceso de refinación industrial que pasa por temperaturas elevadísimas que alteran su estructura y restan sus contenidos nutricionales.

La blanquean e incluyen sustancias para convertirla en un producto “limpio e higiénico”. Sustancias resultantes del yodo, el coaluminato de sodio, el fluoruro de bicarbonato sódico, cantidades tóxicas de yoduro de potasio, dextrosa, carbonato cálcico, agentes antiaglutinantes y derivados del aluminio. El resultado es un producto que se aleja de la sal natural rica en minerales, que es más destinada a fines industriales que alimentarios.

Otras sales que podemos encontrar en el mercado son:

Sal yodada: el déficit de yodo está relacionado con hipotiroidismo, bocio, y alteración de la función mental. Fuentes de yodo son pescado, marisco, leche de vaca y sal yodada (el 1993, la OMS y la UNICEF acordaron una política de yodación universal de la sal, ya que es un alimento que toma todo el mundo y así lograban cubrir los mínimos de este mineral para toda la población). Hay que ir con cuidado, porque hoy ya no tenemos déficit de yodo, y menos si tomamos algas; por lo tanto, un exceso de yodo también puede ser muy perjudicial.

Sal fluorada: en este caso, la OMS, en 2005, determina la posibilidad de enriquecer la sal con flúor como método preventivo de caries dental; pero tampoco nos conviene un exceso de flúor. El cuerpo no puede metabolizar una “suplementación” constante de yoduros y fluoruros (responsables de la formación de nitratos en el estómago).

Tomar máximo 1 cucharadita de café de sal marina al día y evitar alimentos procesados.

¿Qué sal debemos tener en la cocina?

La mejor sal: la marina (o que no ha estado refinada) o :

Sal del Himalaya, de tono rosado: hace 250 millones de años que la sal marina quedo cristalizada y acumulada en los yacimientos de montaña, por lo tanto se conserva de forma más natural y pura.

Sal de Hierbas: sal marina mezclada con verduras y hierbas aromáticas como el apio, el puerro, la cebolla, el perejil, el ajo, el romero, el tomillo y el alga Kelp que combina aún más principios activos y propiedades terapéuticas.

Sustitutos de la sal

En la cocina tenemos que intentar aportar más sabores a través de más variedad y más ingredientes, introduciendo las algas, el tamari, y condimentos como lasespecias, la tekka y el agua de mar.

¿Cocinar con agua de mar? ¡Ups!

No hay nada más saludable que preparar una crema con agua mineral y un 20-30% de agua de mar. El agua de mar aumenta la calidad nutricional de los alimentos –tiene todos los minerales existentes de una forma biodisponible– y potencia su sabor.

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