Alimentación y salud en la tercera edad

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Artículo publicado para Mimasa-Ifigen

Con la edad, los huesos y las articulaciones se hacen cada vez más débiles. Sin embargo cada vez encontramos gente más joven con dolores articulares. El estilo de vida actual, con estrés, comidas rápidas y precarias, la contaminación y el contacto con químicos continuos, así como el poco tiempo para realizar actividad física familiar y social, acelera el proceso de degeneración.

No hace falta beber leche de vaca para tener unos huesos fuertes, al contrario: Reduce el consume de alimentos de origen animal, cereales refinados y azúcares que favorecen los procesos inflamatorios (prostaglandinas de tipo 2); además de contener un exceso de fósforo, que a la larga impide la fijación del calcio en el hueso, y acidificar, que el cuerpo compensa liberando minerales en sangre.

Tanto huesos como articulaciones precisan un buen aporte de minerales que encontraremos fundamentalmente en frutas, verduras (no te olvides del daikon) y algas, por ello debemos consumirlas diariamente. Éstas últimas, además, nos ayudarán a eliminar y a depurar tóxicos.

Podemos encontrar calcio en alimentos de procedencia vegetal que también contienen magnesio (imprescindible para que se absorba correctamente el calcio) como las crucíferas, el sésamo, las legumbres, los frutos secos, la avena y los alimentos de la soja. El alga hijiki es la más rica en calcio.

Las articulaciones necesitan omega 3. Estos ácidos grasos tienen propiedades antiinflamatorias gracias a la modulación de la síntesis de mediadores químicos de la inflamación, especialmente eicosanoides y citoquinas proinflamatorias.

Podemos encontrar omega 3 en el pescado azul, sin embargo éste es exactamente el que acumula más metales pesados. Debemos, por tanto, consumirlo de forma moderada y alternar con algas y semillas y suplementarnos con aceites ricos en DHA. La suplementación con DHA disminuye la formación de leucotrienos inflamatorios en artritis reumatoide y osteoartritis. Además, estos ácidos grasos son necesarios para producir la secreción que lubrica las articulaciones.

Algunos consejos más:

  • Acompañar nuestros platos con hierbas y especias es la mejor manera de reducir la sal. El exceso de sal incrementa la eliminación del calcio de nuestro cuerpo.
  • Desayunar un bol de cereales integrales cocidos cada día, así como una tacita de miso, nos calienta el cuerpo, aporta energía que dura todo el día y nos remineraliza huesos y articulaciones.
  • No nos olvidemos de salir al aire libre cada día para sintetizar vitamina D gracias al sol y para relajarnos y ayudar al cuerpo a oxigenarse y evitar que se acelere.
  • Reduce el café y evita el alcohol, y aumenta la actividad física, ¡seguro que hay una que acaba encantándote!

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